Alinear no es solo estético: una mordida bien repartida alarga la vida de tus dientes.
La ortodoncia mueve los dientes hasta su posición correcta aplicando fuerzas suaves y continuas. Puede hacerse con brackets fijos o con alineadores transparentes extraíbles, según el caso y las preferencias.
Mucha gente la ve solo como algo estético, pero el efecto más importante es funcional: unos dientes mal alineados reparten mal la fuerza de la mordida, se desgastan de forma irregular y acumulan placa donde el cepillo no llega bien.
Registros, fotografías y radiografías. Si hay piezas retenidas o dudas sobre las raíces, escáner 3D. De ahí sale el plan y la duración estimada.
Se valora contigo si el caso se resuelve mejor con brackets o con alineadores, y qué implica cada opción en tiempo, comodidad y coste.
Se colocan los brackets o se entrega el primer juego de alineadores, con las instrucciones de uso.
Visitas cada pocas semanas para ajustar la fuerza y comprobar que el movimiento va según lo planificado.
Al terminar se coloca una retención, fija o removible. Es imprescindible: sin ella los dientes tienden a volver a su sitio anterior.
No. El hueso responde a edades adultas igual que en la adolescencia, solo que algo más despacio. Cada vez hay más pacientes adultos.
Depende del caso: desde unos meses en correcciones sencillas hasta unos dos años en casos complejos. Se estima al hacer el estudio.
Para muchos casos sí, pero no para todos. Hay movimientos que se controlan mejor con aparato fijo. Te lo diremos con franqueza al estudiar tu caso.
No duele, pero se nota presión y molestia los primeros días tras cada ajuste. Es señal de que el diente se está moviendo.
Solo si no usas la retención. Con ella, el resultado se mantiene.
Esta información es orientativa y no sustituye a una valoración profesional. Cada caso se estudia de forma individual en la primera visita.
La primera visita es una valoración sin compromiso. Te explicamos qué se puede hacer en tu caso concreto y cuánto cuesta, antes de empezar nada.