Reponemos lo que falta con prótesis ajustadas a tu mordida, tu encía y tu estética.
Prostodoncia es la parte de la odontología que se encarga de reponer lo que falta. Puede ser una sola corona sobre un diente muy destruido, un puente que cubre un hueco, una prótesis completa o una rehabilitación atornillada sobre implantes.
Una prótesis no se elige solo por estética: tiene que repartir la fuerza de la mordida. Si no lo hace, sobrecarga otras piezas y acaba provocando problemas nuevos. Por eso el ajuste importa tanto como el color.
Se valora cómo cierras, qué piezas están soportando más carga y qué espacio hay disponible. De ahí sale el tipo de prótesis adecuado para tu caso.
Se toman las medidas de tu boca y los registros de color, para que la pieza encaje y no desentone con el resto.
El laboratorio fabrica la prótesis según esos registros. Según el tipo, puede haber una prueba intermedia antes de terminarla.
Se coloca y se ajusta la mordida con papel de articular hasta que el reparto de fuerzas es correcto. Este paso es el que marca la diferencia a largo plazo.
Se revisa a los pocos días. Es normal necesitar algún retoque hasta que la notas como propia.
El objetivo es que no. Se ajustan color, forma y proporción a tus propios dientes. En prótesis fija bien hecha, lo habitual es que pase desapercibida.
Depende de cuántas piezas falten, del hueso que haya y del presupuesto. La fija es más cómoda y estable; la removible resuelve casos donde la fija no es viable. Se valora caso por caso.
Con prótesis fija, prácticamente sí. Con removible hay una fase de adaptación y algunos alimentos muy duros o pegajosos siguen siendo incómodos.
Muchos años si se mantiene la higiene y se revisa. Lo que suele fallar primero no es la prótesis, sino la encía o el diente que la sostiene.
Esta información es orientativa y no sustituye a una valoración profesional. Cada caso se estudia de forma individual en la primera visita.
La primera visita es una valoración sin compromiso. Te explicamos qué se puede hacer en tu caso concreto y cuánto cuesta, antes de empezar nada.