Mejorar la sonrisa sin que se note que se ha hecho algo: proporción, color y forma en equilibrio con el resto de tu cara.
La estética dental agrupa los tratamientos que mejoran cómo se ve la sonrisa: blanqueamiento, corrección de forma o tamaño, cierre de espacios y armonización con la encía.
El criterio aquí es más importante que la técnica. Unos dientes demasiado blancos o demasiado grandes para una cara se notan, y eso es exactamente lo contrario de lo que busca la mayoría. El objetivo es que se te vea bien, no que se vea el tratamiento.
Se estudia el color de partida, la forma de tus dientes y su proporción con la cara. Y se habla con claridad de qué es alcanzable y qué no.
Nada se hace sobre una boca sin higienizar. Además, muchas veces parte de la mejoría de color ya se consigue aquí.
Según el caso: blanqueamiento en clínica, con férulas en casa o combinado, y las correcciones de forma que se hayan planificado.
Se revisa el resultado con luz natural y se retoca lo necesario. El color se estabiliza unos días después del tratamiento.
Los productos y protocolos actuales, aplicados por un profesional, no dañan el esmalte. El riesgo real está en los productos de venta libre usados sin control.
Depende mucho de tus hábitos. Con café, té o tabaco a diario, menos. Se puede hacer un mantenimiento puntual para recuperar el tono.
Solo si es lo que buscas y tu caso lo permite. Nuestro criterio por defecto es un tono natural, en armonía con tu piel y tus ojos.
No todas responden igual. Las manchas por tetraciclinas o por fluorosis son más resistentes y a veces requieren otro enfoque. Se valora antes de empezar.
Esta información es orientativa y no sustituye a una valoración profesional. Cada caso se estudia de forma individual en la primera visita.
La primera visita es una valoración sin compromiso. Te explicamos qué se puede hacer en tu caso concreto y cuánto cuesta, antes de empezar nada.