Tratamiento de las estructuras adyacentes al diente: encía y hueso de soporte, la base sobre la que se sostiene todo lo demás.
La periodoncia se ocupa de lo que sujeta al diente: la encía y el hueso. Cuando la placa bacteriana se acumula bajo la encía, se inflama (gingivitis) y, si avanza, empieza a destruir el hueso que sostiene la pieza (periodontitis).
El problema de la periodontitis es que casi no duele. Muchas personas llegan cuando ya notan que un diente se mueve, y en ese punto el hueso perdido no se recupera solo. Lo que sí se puede es frenar el proceso y conservar lo que queda.
Se mide, diente por diente, la profundidad de la encía. Es lo que dice si hay periodontitis y cuánto ha avanzado. Se acompaña de radiografías para ver el nivel de hueso.
Se limpia la superficie de la raíz por debajo de la encía, donde no llega el cepillo. Se hace por cuadrantes y con anestesia para que sea cómodo.
Semanas después se vuelve a medir. La encía debe haber bajado la inflamación y las bolsas haberse reducido. Aquí se decide si hace falta algo más.
Visitas periódicas, cada 3 a 6 meses según el caso. Esta fase no es opcional: es la que determina si el tratamiento sirve a largo plazo.
Se puede controlar y detener. El hueso ya perdido no vuelve por sí solo, pero se frena la destrucción y se conservan las piezas. Cuanto antes se trate, más se salva.
No. El sangrado es el primer aviso de inflamación. Una encía sana no sangra al cepillarse, por fuerte que se haga.
Se hace con anestesia local, así que durante el tratamiento no. Después puede haber sensibilidad unos días.
Porque las bacterias vuelven a organizarse bajo la encía en ese plazo. El mantenimiento es literalmente lo que sostiene el resultado: sin él, se recae.
Sí. Hay relación demostrada con la diabetes y con la salud cardiovascular. Controlar las encías tiene efecto más allá de la boca.
Esta información es orientativa y no sustituye a una valoración profesional. Cada caso se estudia de forma individual en la primera visita.
La primera visita es una valoración sin compromiso. Te explicamos qué se puede hacer en tu caso concreto y cuánto cuesta, antes de empezar nada.