Estimulación de la producción natural de colágeno para mejorar la firmeza y la calidad de la piel de forma progresiva.
A diferencia de un relleno, que aporta volumen desde fuera, los activadores de colágeno hacen que sea tu propia piel la que lo produzca. Se infiltra un producto que estimula a los fibroblastos, las células encargadas de fabricar colágeno.
Por eso el resultado no es inmediato: aparece de forma progresiva a lo largo de semanas, a medida que la piel se va regenerando. A cambio, el efecto es más natural y duradero, porque no se ha añadido nada artificial: se ha mejorado el tejido.
Se estudia el grado de flacidez y la calidad del tejido para elegir el producto y el número de sesiones.
Limpieza de la zona y anestesia tópica si el área lo requiere.
Se aplica el producto en el plano adecuado, repartido por la zona a tratar.
Suelen hacerse varias sesiones espaciadas semanas. El efecto se va sumando en cada una.
La mejoría se aprecia a partir de las primeras semanas y sigue avanzando durante meses.
El hialurónico rellena desde el primer día. El activador no rellena: hace que tu piel fabrique colágeno. Es más lento pero el resultado es tejido propio.
No es inmediato. Los primeros cambios se notan a las pocas semanas y siguen mejorando durante varios meses.
Entre uno y dos años según el producto y la persona, porque lo que se ha generado es colágeno propio.
Tiene un límite. En flacidez avanzada el resultado será parcial y conviene ser honestos con la expectativa antes de empezar. Se valora en consulta.
Esta información es orientativa y no sustituye a una valoración profesional. Cada caso se estudia de forma individual en la primera visita.
La primera visita es una valoración sin compromiso. Te explicamos qué se puede hacer en tu caso concreto y cuánto cuesta, antes de empezar nada.