Protocolos combinados para trabajar la celulitis y mejorar el aspecto de la piel en las zonas más rebeldes.
La celulitis no es simplemente grasa: es una alteración del tejido en la que intervienen la circulación, la retención de líquidos, los tabiques de tejido conectivo y la grasa. Por eso los tratamientos que atacan una sola cosa suelen quedarse cortos.
El enfoque aquí es combinado: se valora qué predomina en tu caso —retención, tabiques fibrosos, grasa localizada— y se diseña un protocolo en consecuencia, apoyado en aparatología cuando aporta.
Se examina el tipo de celulitis y se descartan factores médicos que puedan estar influyendo.
Se combinan las técnicas adecuadas para tu caso concreto y se estima el número de sesiones.
Se realizan de forma periódica, siguiendo el plan. La constancia es determinante en este tratamiento.
Se valora la evolución y se ajusta el protocolo según la respuesta.
Ser honestos aquí importa: se mejora notablemente el aspecto, pero no existe ningún tratamiento que la elimine para siempre. Quien prometa lo contrario, miente.
Los hábitos son parte del tratamiento, no un extra. Sin actividad física y alimentación razonable, el resultado se pierde.
Depende del grado y del tipo. Se estima tras la valoración y se ajusta según cómo responda tu tejido.
Según la técnica puede resultar algo molesto, pero es tolerable. Se ajusta la intensidad a lo que cada persona lleva bien.
Esta información es orientativa y no sustituye a una valoración profesional. Cada caso se estudia de forma individual en la primera visita.
La primera visita es una valoración sin compromiso. Te explicamos qué se puede hacer en tu caso concreto y cuánto cuesta, antes de empezar nada.